Ezequiel 36: Os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros. Quitaré de vosotros el corazón de piedra y os daré un corazón de carne.
Sabía usted que el creyente puede tener un corazón de piedra? Si, es cierto. Puedes decir que los creyentes tienen un corazón entregado al Señor, pero pueden tener piedras en sus corazones. Esto afecta su caminar y su relación con Jesucristo. ¿Cómo puedo saber esto? Yo misma tenía un corazón de piedra un tiempo, y no fue hasta que un buen amigo me lo indicó que me di cuenta. ¿Dolió escuchar la verdad? Claro que sí, pero mi amor por el Señor y mis deseos de servirle eran lo que importaba, no mi orgullo. El resultado final fue un tremenda victoria en mi vida.
¿Así que cómo es que muchos al igual que mi persona llegamos a tener un corazón de piedra? Probablemente a la mayoría nos ha sucedido de la misma manera.
Palabras. Esas palabras dolorosas e hirientes que recibes a lo largo de tu vida. Aceptémoslo, nacimos y crecemos en un mundo repleto de pecado y de personas que nos dicen cosas destructivas.
Cuando niños, en la primaria podemos topar con otros niños maldosos. Puede ser peor aún en la secundaria, en especial si no te aceptan como uno del grupo. Para cuando llegamos a ser adultos, hemos recubierto nuestro corazón con un escudo protector, el problema es que ese escudo se ha convertido ya en una pared que no deja entrar al Señor.
Como adulta, el aceptar a mi Salvador y Señor trajo un grandioso cambio en mi vida, pero no le había permitido convertir ese corazón de piedra en uno de carne. Cuando por fin yo entregué todas mis heridas y expresé perdón sobre todas esas palabras que habían venido en mi contra, las paredes se derrumbaron. Fue entonces que pudo el Señor moldear mi corazón. Cayeron las paredes y las rocas fueron pulverizadas por su mano poderosa. Inició así una nueva y maravillosa relación.
¿Estás teniendo problemas para entrar en una relación mas profunda con el Señor? Quizás tengas un corazón de piedra, y esas piedrecitas son piedras de tropiezo, estorbando en tu relación con Jesucristo.
¿Has sido herido o herida? Perdona a aquellos que han dicho palabras destructivas. Pídele al Señor que te muestre cuándo entró esa piedra y cuándo se empezó a formar esa pared. Comienza tu proceso sanador. El borrará tu dolor y sacará esa piedra de tu corazón y te dará ese nuevo y suave corazón de carne, un nuevo espíritu libre de dolor y de amargura.
Sé renovado y lleno de su amor en este día.








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